El recorrido que se vuelve color
Hay obras que se concentran y otras que se dispersan. Esta pieza pertenece a las segundas: nace desde la intención de liberar la forma, de permitir que el movimiento se expanda y habite el espacio con libertad. Esta obra nace como una extensión del movimiento. No como una forma contenida, sino como una energía que se dispersa, se eleva y acompaña el recorrido, la pieza traduce esa vitalidad en un lenguaje abierto y en expansión.
A diferencia de la pieza en el nicho, aquí el gesto se libera. Los elementos se separan, se multiplican y generan una constelación que recorre el muro acompañando la escalera. Cada fragmento es independiente, pero en conjunto construyen un flujo continuo que guía la mirada y el cuerpo.
El color aparece con mayor presencia. No como ruptura, sino como vida. Tonos que evocan paisajes, recorridos, memorias de lugares, como si cada pieza guardara un fragmento de viaje. La composición se convierte así en un mapa emocional, en una cartografía de experiencias.
La luz y la altura del espacio activan la obra. Las sombras proyectadas expanden su presencia, multiplicando sus formas y generando una dimensión adicional que cambia a lo largo del día.
Esta obra no solo acompaña el ascenso físico, sino que traduce un recorrido más profundo: el de una forma de vivir en movimiento, en constante descubrimiento.
Título: El recorrido que se vuelve color
Proyecto: Ocotes
Año: 2025
Técnica: Vaciado en resina
Tamaño: 598 x 513 cm
Piezas diferentes: 4
Cantidad de piezas: 205
Ensamblado









